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lunes, 14 de octubre de 2013

LA HISTORIA DEL OCHO Y LA NOCHE

Cuenta la leyenda que un día el Sol necesitaba un espejo para peinarse la melena dorada que rodeaba su ardiente cara. Tras millones de años de búsqueda, descubrió que en el planeta Tierra había una sustancia azul en la que se reflejaba cada vez que miraba. Los océanos, como le habían visto tan sumamente melancólico decidieron ayudarle a que se viese reflejado en sus aguas. Así fue como el Sol se vio reflejado en el agua justo antes de que, después de desperezarse y estirarse para comenzar bien el día, coincidiese el final de su cara con el horizonte del océano. La Luna, que en ese momento ya tenía los ojos a punto de cerrarlos, vio como se creaba un 8 precioso entre el Sol y el mar.

Desde aquella noche, la Luna nunca pudo olvidarse de esa imagen, y fue ella quien decidió que la noche y el ocho sería amantes para siempre. Es por ello que las palabras noche y ocho se parecen tanto en muchos idiomas, por el amor de la noche y del ocho.

En vez del ocho, me enamoré del naranja.
Mirad que sabia era la Luna:
- Español: noche-ocho.
- Francés: nuit-huit.
- Italiano: notte-otto.
- Inglés: night-eight.
- Alemán: nacht-acht.

Y hasta aquí llega mi repertorio de idiomas.

ABRA CADABRA


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